martes, 6 de marzo de 2012

El amor no duerme


Donde hay amor no hay deseos. Y por eso no existe ningún miedo. Si amas de verdad a tu amigo, tendrías que poder decirle sinceramente: "Así, sin los cristales de los deseos, te veo como eres, y no como yo desearía que fueses, y así te quiero ya, sin miedo a que te escapes, a que me faltes, a que no me quieras". Porque, en realidad, ¿qué deseas? ¿Amar a esa persona tal cual es, o a una imagen que no existe? En cuanto puedas desprenderte de esos deseos-apegos, podrás amar; a lo otro no se le debe llamar amor, pues es todo lo contrario de lo que el amor significa.
El enamorarse tampoco es amor, sino desear pa­ra ti una imagen que te formas de una persona. To­do es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te desenamoras. La esencia de todo enamoramiento son los deseos. Deseos que generan celos y sufri­miento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la desconfianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se ven­gan abajo.
El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inse­guridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la ver­dad por miedo a que el otro se desilusione porque,
en el fondo, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas.
El enamoramiento supone una manipulación de la verdad, así como de la otra persona, para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle. El enamo­ramiento no es más que una enfermedad y una dro­ga de quien, por su inseguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.
La gente insegura no desea la felicidad de ver­dad, porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la droga de los deseos. Con los deseos vie­nen el miedo, la ansiedad, las tensiones y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento conti­nuos. Van de la exaltación a la desesperación.
¿Cuánto dura el placer de creer que has conse­guido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encanto, pero va prendido irremediablemente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exalta­ción de cuando llega el amigo, es proporcional al miedo y al dolor de cuando se marcha... o cuando lo esperas y no viene... ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor y podéis estar bien seguros de ello.
Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces podemos decirle al otro:
"Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.
¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Es­cuchas cada nota, te deleitas en ella y la dejas pa­sar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre reno­vada y siempre fresca. Pues en el amor es igual. En cuanto te aferras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor. No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mutuo, el control, las promesas y el deseo te conducen inexorablemente a los conflictos y al su­frimiento y, de ahí, a corto o largo plazo, a la ruptu­ra. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulne­rable.
De  "Autoliberación Interior" de Anthony de Mello

martes, 24 de noviembre de 2009

La enseñanza de la Literatura en el siglo XXI



La Literatura es un arte que deleita los sentidos, que nos transporta a tantos mundos como nuestra imaginación desee. Elíxir del dolor, de la monotonía, de la desesperanza. Inspiración de las generaciones subsecuentes y motivo de eternos encuentros y discrepancias. Motor de mundos alternos que nos llevan siempre a pensar que la realidad es relativa.
La Literatura no es un cajón con libros , es el universo visto a través de las letras, es una multitud de códigos descifrados según la subjetividad del lector, según la lectura que esté dispuesto hacer . Cada libro es una puerta que conduce a muchas otras puertas tantas como el lector quiera y pueda ver, su habilidad lectora es la que lo determinará.
“Sólo se vive una vez, de no ser por la Literatura”, y los profesores somos los portadores del mensaje, la esencia de la Literatura está en el poder paladear, discrepar, confrontar , etc., las ideas que nos plantea. Conversar, intercambiar puntos de vista, celebrar la coincidencia en algunos de ellos, plantear opciones de vida y analizar la realidad que se vive, ésa es la tarea en esta asignatura que busca desarrollar la competencia de la lectura crítica, del escritor creativo.
Escribir para comunicarnos, comunicarnos para entendernos y comprendernos. ¿Cómo concebir que la humanidad se entienda sin la comunicación, cómo desarrollar la habilidad de la comunicación si no se incentiva desde los lugares comunes, desde las realidades que se viven, desde los sueños, desde las ficciones que nos fascinan?
La tarea de la Literatura hoy es perfilar alumnos que sepan comunicarse, que asuman que el diálogo es la mejor herramienta para llegar a acuerdos, pero que siempre debemos estar atentos no sólo a lo que nos dicen sino a las intenciones que hay detrás de lo que nos dicen; no para vivir en la sospecha , sino para poder ir más allá de lo que las simples palabras dicen.
El intercambio de opiniones, el trabajo colectivo en el análisis de textos, la escritura productiva, la interacción con el texto escrito a través del juego, la incursión en lecturas no necesariamente completas, que el alumno también se asuma como escritor y que se divierta y deleite siéndolo, todo ello son los principios en los que se basa la didáctica de la Literatura a partir del Enfoque por Competencias.

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Para empezar, por supuesto que el aprendizaje no es algo trivial, el aprendizaje es nada menos que la causa de nuestra evolución como especie, es la razón por la cual no recorremos un camino que ya antes nos ofreció peligros y si lo hacemos tomamos precauciones con base en lo aprendido. El aprendizaje es lo que nos permite crecer en todos los sentidos.
El aprendizaje es un proceso en el que intervienen factores como el contexto social en el que se da y en el que vive el alumno, el nivel demotivación de éste, la circunstancia en la que se está dando el aprendizaje, los conocimientos previos del estudiante, el peso o importancia que tenga el contenido para éste y , por supuesto, lo que en potencia representará aprender ese contenido, esto es , los beneficios que le traerá al alumno.
Pues bien, si el aprendizaje es este proceso tan complejo, es claro que no será fácil de medir, sobretodo porque implica hacer el seguimiento del desarrollo del que aprende; porque medir el aprendizaje significa no sólo evaluar en términos numéricos, sino valorar la calidad de lo aprendido.
Una parte de este articulo, que llama poderosamente mi atención es cuando se habla de la cercanía o lejanía entre Educación y Capacitación y plantea refiriéndose a éstos “Este tipo de constructos pedagógicos, creemos, son los que deben ser examinados y comprendidos suficientemente por profesores y funcionarios académicos universitarios, antes de lanzarse a modificar y operar nuevos planes de estudios fundados –a veces sólo discursivamente- en el desarrollo de competencias”.
Para lograr un aprendizaje NO TRIVIAL debemos todos tener claras las metas que nos planteamos y el fundamento de ellas , de otro modo simplemente se actúa igual aunque en el discurso se digan cosas novedosas.

Concepciones de aprendizaje congruentes con el Enfoque por Competencias

Debido a que todas las concepciones de aprendizaje plantearon (en su momento) o plantean nuevas formas de lograr que el individuo aprenda, es obvio que encontraremos en todas rasgos que se retomen en la concepción que hoy nos ocupa que es el desarrollo de competencias.
Por lo tanto algunas de las concepciones con una, otras con más características semejantes pero todas comparten algo en determinado momento. Para empezar, la perspectiva Conductista planteada por F.B.Skinner , aunque muy distante de lo que hoy nos proponemos , incorpora la idea del aprendizaje con base en el asociacionismo, donde nos hablan de establecer asociaciones entre los estímulos que se captan ; en lo anterior observo un primer intento de querer hacer significativo el aprendizaje. En cuanto a la Teoría del Procesamiento de la Información encuentro que hay un pequeño lugar en el que coincide con el enfoque por competencias ya que plantea la captación y filtro de la información a partir de las sensaciones y percepciones obtenidas al interactuar con el medio.
Excepto las dos concepciones mencionadas arriba, todas las demás contempladas en el documento de Pere Marquès, creo que contienen ideas más afines a la que estamos analizando:
Aprendizaje por descubrimiento de J. Bruner : La experimentación directa sobre la realidad, la aplicación práctica de los conocimientos y su transferencia a diversas situaciones .
Aprendizaje significativo de D. Ausbel y J. Novak : Que plantea el aprendizaje por recepción donde el profesor estructura contenidos y actividades para que el aprendizaje sea significativo, propone la utilización de organizadores previos y afirma que aprender es establecer relaciones semánticas. La diferencia estribaría en cuanto a que el desarrollo por consecuencias busca el aprendizaje situado y no un escenario construido por el profesor.
Psicología cognitivista de Merill Gagné Que coincide en el afán de querer lograr que el aprendizaje sea significativo.
En cuanto a las teorías más cercanas al Enfoque por Competencias tenemos:
El Constructivismo de Jean Piaget, que plantea la construcción del propio conocimiento mediante la interacción constante con el medio, la reconstrucción de los esquemas del conocimiento y rescatar los errores para que sirvan como base del aprendizaje que se construirá.
Socioconstructivismo basado en las ideas de Vigotski que plantean la gran importancia que tiene la interacción social dentro del proceso del aprendizaje, así como la incidencia en la zona de desarrollo próximo y la implementación del aprendizaje colaborativo y el aprendizaje situado.
El Desarrollo por competencias adoptado como modelo para la RIEMS recoge la gama de modelos educativos que le preceden y plantea que es tiempo de situar al aprendizaje en el tiempo y en el espacio en el que se mueve el estudiante y que debe partir de los intereses y necesidades del mismo, lo cual redundará en la competencia con la que se desempeñe laboralmente, siempre inmersa en un marco de reflexión.

martes, 13 de octubre de 2009

Los saberes de mis estudiantes




Los estudiantes que atiendo de 4º semestre de Bachillerato, en una plática informal y a través de una encuesta que les apliqué, comentaron que básicamente el uso que le dan a Internet es para consultar información, para comunicarse por chat o correo y , sobre todo para entretenerse ,jugar, bajar música y videos. De los 70 encuestados , sólo alrededor del 15% señalaron que subían información o creaban páginas o se involucraban.
Por lo tanto, pude observar que básicamente mis alumnos son receptores pasivos de lo que Internet les proporciona. Su búsqueda constante de información y la copia de la misma no es más que la síntesis de lo que el estudiante hacía en otro tiempo al copiar hojas y hojas de una enciclopedia que no entendía.
Por lo anterior , creo que una de las primeras acciones que debemos promover es la de orientar al alumno para que su consulta en Internet sea analítica, que discrimine información y no sólo copie y pegue sin tomar en cuenta ningún criterio. Pero esto sólo se puede lograr con la participación de nosotros como docentes. Si al alumno se le solicita información muy general, vaga, carente de un hilo conductor que evidencie lo que se busca, el alumno responderá con información y actitudes semejantes. En cambio, si aprovechando que el alumno tiene la facilidad de copiar , pegar e imprimir, le pedimos que busque información precisa con objetivos bien definidos, entonces entrará en juego su capacidad de discernir.
Del mismo modo, en mi caso por ejemplo, si no me reconozco como una persona que sabe utilizar una considerable cantidad de herramientas dentro de la Internet, dejo que mis alumnos me enseñen : todos podemos ser maestros de todos. Así ocurrirá cono los compañeros con los que interactúa.
Qué enseñar y dónde, creo que podemos abordarlo a través del uso del chat , el correo o en clase como cápsulas informativas. El caso a fin de cuentas es crear una comunidad de aprendizaje a través de la cual terminemos comprendiendo que internet nos da más posibilidades de uso que las que acostumbramos aprovechar.

sábado, 10 de octubre de 2009

Mi confrontaciòn con la docencia

La historia de por qué hoy ejerzo como docente se remonta a la época en la que tenía 15 años. Egresé de la Secundaria y hubo que decidir el rumbo que iba a tomar mi vida académica. Yo votaba por irme a la vocacional ya que deseaba estudiar para Físico-Matemático, pero en casa mis papás, con cinco hijos más, no veían fácil sostener siete años de estudio para que llegara el día de graduarme, así es que mi mamá me propuso cursar primero la Normal para recibirme de maestra de primaria en cuatro años y luego irme al Politécnico. Esto de alguna manera no me agradó porque no era lo que yo deseaba, sin embargo, una tía muy cercana era maestra de primaria y siempre había deseado seguir su ejemplo, ya que era muy comprometida con lo que hacía, y accedí.
En septiembre de 1982 inicié mi formación en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros y la terminé satisfactoriamente en 1986. Fueron los cuatro años como estudiante más felices de mi vida, entre lo que menos se puede olvidar son las prácticas en las que se inició el fogueo como maestros. Cada práctica tuvo su particularidad, su dificultad y su guión que nunca he de olvidar: primero motivar, luego actividades a desarrollar y por último la evaluación del aprendizaje. Cada práctica era un desvelo porque siempre había que diseñar y reproducir material didáctico individual y para nosotros los maestros practicantes. Creo que, a la distancia, puedo decir que lo que aprendí en esencia fueron tres cosas: el amor a la enseñanza y a quien se le enseña, como base para todo lo que emprendiera; la planeación como guía indispensable en el quehacer cotidiano y la necesidad de siempre actualizarse si queríamos estar al día.


Como ven, mi encuentro con la docencia fue temprano. A los 19 años me gradué como Profesora de Primaria y el 16 de octubre de 1986 inicié esta aventura con pequeños de siete años. No son pocas las cosas que he inventado desde entonces; mi encuentro con los pequeños siempre me ha traído ideas para renovar mi práctica educativa y hacerla un tanto diferente. Algo que creo representaba un factor importante para que el recién egresado llegara a inyectar vida a las escuelas primarias era la edad que teníamos al egresar, sin embargo carecíamos de una formación más completa. Hoy, para ser profesor de primaria debes cursar bachillerato y cuatro años de Educación Normal, lo cual bajo mi perspectiva trae una actitud diferente del que egresa cuando llega al grupo, se ha perdido frescura pero se ha ganado preparación.
Una vez que egresé de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, inicié mi formación universitaria en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, para cursar la Licenciatura en Letras Hispánicas. Esto fue un punto y aparte. Trabajar y estudiar requería una organización para la que no estaba preparada; además la crisis del paso de la vida estudiantil a la vida laboral-estudiantil me fue difícil. No obstante, lo logré, no en el tiempo programado pero obtuve el título de Licenciada en Letras Hispánicas.
En 1992 la Editorial Santillana solicita personal para elaborar libros de apoyo para primaria y yo pido licencia en la SEP y me voy a Santillana. Ya en la editorial, inicio el trabajo pero surge inesperadamente la Reforma Educativa y el texto que había iniciado no vio la luz. Me rehusé a regresar a la primaria, deseaba conocer otras instituciones y pasé por el Colegio Británico (en nivel Primaria) y el Instituto Simón Bolívar (en nivel Bachillerato). Mientras tanto, una amiga me recomienda que vaya a Colegio de Bachilleres a solicitar horas-clase para ejercer como docente en el área de Letras y así lo hago. En 1993 entré a Colegio de Bachilleres y empezó una aventura que para nada había soñado vivir, y que sigo viviendo: impartir clase a los chicos Bachilleres.
El Colegio de Bachilleres justo iniciaba en ese año la implementación de nuevos planes de estudio y yo llegué en el momento preciso de la capacitación en este nuevo plan. Mi trabajo en el bachillerato fue deficiente de inicio, si bien sabía cómo enseñar, conocía los contenidos y tenía todas las buenas intenciones, el público me imponía, los estudiantes de este nivel diferían mucho de los pequeños que atendía y, obviamente, esto mermaba mi desempeño. Mi solución fue capacitarme. Me “chuté” (como decimos coloquialmente) todos los cursos de apoyo a las asignaturas que impartía (Taller de Lectura y Redacción y Literatura) y todos los psicopedagógicos, la consecuencia, lógica por demás, y que para mí representó la panacea, fue que encontré mi estilo propio y mi pasión por la docencia se afirmó.
Tengo 19 años de ser profesora del Colegio de Bachilleres; mi búsqueda siempre va en torno hacer realidad aquello de que el aprendizaje sea significativo, que entre mi deber ser y el ser haya congruencia, que en mi práctica educativa haya trascendencia.
Los motivos de satisfacción que tengo como profesora es que busco día a día superar mis deficiencias; que cada vez pretendo y emprendo un contacto más cercano con mis alumnos; que nunca me quedo cruzada de brazos pensando si a la autoridad se le va a ocurrir priorizar la enseñanza antes que preocuparse por las estadísticas, y por ello busco nuevas herramientas, nuevas técnicas. A esto se aúna la puntualidad que siempre procuro en mi llegada al plantel y en las clases que imparto, además de intentar por todos los medios ser objetiva y justa.
Por último, y lo más importante, reconozco que un gran motivo de insatisfacción como docente en el nivel medio superior es la impotencia  que siento para retener alumnos que ya en la tercera semana de clases están pensando ausentarse. Sin embargo, sigo buscando alternativas y planeando clases que   motiven a los alumnos a permanecer.
Lo que reflexiono de lo anterior es que hay carencias en mi práctica, que debo atender; hay situaciones que deben modificarse en tanto los contextos sean diferentes y no los percibo, pero sigo intentándolo.